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«El aforismo es el sueño de una sutil venganza. El aforista es genio y venganza y también un sutil vistazo a la realidad bíblica. Quien hace aforismos muere colmado de memorias y de sueños aun si no triunfa ante Dios ni frente a sí mismo ni ante su más puro demonio”

Cuatro son los pilares que sustentan la obra de Alda Meirni: la religiosidad, la sexualidad, la locura y la lucidez.

Entre los versos de Merini es palpable su gran fervor religioso, así como su gusto por el erotismo, la desnudez y la sensualidad. De este modo, su poesía contrapone constantemente la idea del pecado y el deseo, lo prohibido y lo aceptable. Del mismo modo, y como resultado de su propia enfermedad mental, su obra ofrece una mirada única a los padecimientos psiquiátricos. A menudo, Alda Merini pone en tela de juicio aquello que se considera como lúcido, real y verdadero; se pregunta si la locura es, quizá, otra forma de verdad que sólo los enfermos mentales son capaces de ver.

La presente selección de textos, tomados de
Aforismi e magie (Bur,2005), son apenas un vistazo a la obra de la poeta. Siguiendo la tradición del aforismo, Merini ofrece brevísimos poemas, brevísimas frases que conjuran una verdad o una revelación para que ésta se manifieste ante los lectores.

Tiempo estimado de lectura: 5 min.


Todo amor
para mí
es un estupro.


Soy completamente
asexual,
salvo errores
y omisiones.


Comencé
a llorar por juego
luego creí
que fuese el destino.


Confundir la mierda
con el chocolate
es un privilegio de personas
sumamente cultas.


También la locura
merece sus aplausos.


La mujer
es algo misterioso
que está entre el canto
y la metáfora.

Ogni amore
per me
è uno stupro.


Sono completamente
asessuata,
salvo errori
e omissioni.


Ho cominciato
a piangere per gioco
e poi ho creduto
che fosse il destino.


Confondere la merda
con la cioccolata
è un privilegio delle persone
estremamente colte.


Anche la follia
merita i suoi applausi.


La donna
è qualcosa di misterioso
che sta fra il canto
e la metafora.


La superficialidad
me inquieta
mas lo profundo
me mata.


El prodigio de la muerte
es el arte
de saber esperar
eternamente.


Cada noche es para mí
una tormenta de pensamientos.


No intenten
sujetar a los poetas
pues se escaparan
de entre sus dedos.


La poesía
es la peor desgracia
que puede ocurrirle
a un hombre.


Se vive siempre demasiado.


Los aforismos
son los conjuros
de la noche.


Dante fue un genio miserable.


El hombre siempre aprende a vivir
cuando es ya demasiado tarde.


Nadie renuncia
al propio destino
incluso si está hecho
sólo de piedras.


No temo a la muerte
mas temo al amor.


El principio activo
de toda creatura humana
es la soledad.


Quisiera morir como mujer
pero no renacería como hombre.


Eres una luz tan intensa
que te has vuelto sombra.


Cuando la vida
es demasiado breve
eso significa
que el destino
ha comenzado.


La edad
está siempre
desnuda.


No soy bella,
soy sólo erótica.


Si las mujeres son frívolas
es porque son en exceso inteligentes.


El camaleón conoce
solo el precio de su placer.


El signo no es otra cosa
que la exigencia de lo sublime.


El poeta no duerme nunca
pero compensa muriendo a menudo.


Si el poeta entendiese aquello que escribe
sería un holgazán.


No existe
ni un principio
ni una verdad
lo único que puede hacer el hombre
es sobrevivir al universo.


Existen noches
que no
suceden nunca.


La desnudez me
refresca el alma.


Veo poco
por el demasiado llanto.


Nunca nadie
ha comprendido el misterio
porque el misterio
jamás ha existido.


Alda Merini
se cansó de repetir
que está loca.


Cuando el poeta llora
comienza el fin del mundo.


La simplicidad
es desnudarse
frente a los otros.


He sido siempre fiel
a mi maravilla:
me maravillo
de un pecado sin castigo
y de la gracia inesperada.


Todos mis libros
los vendo
por hambre.


La muerte
es un gran juguete
de Dios.


Si Dios me absuelve
lo hace siempre
por falta
de pruebas.


Durante los éxtasis
se nos desnuda
para ver lo absoluto.


Los poetas saben
cuándo deben
dejar de escribir.


La superficialità
mi inquieta
ma il profondo
mi uccide.


Il prodigio della morte
è l’arte
di sapere attendere
in eterno.


Ogni notte per me
è una tempesta di pensieri.


Non cercate
di prendere i poeti
perché vi scapperanno
tra le dita.


La poesia
è la peggiore disgrazia
che può capitare
ad un uomo.


Si vive sempre troppo.


Gli aforismi
sono gli incantesimi
della notte.


Dante fu un genio miserabile.


L’uomo impara sempre a vivere
quando è troppo tardi.


Nessuno rinuncia
al proprio destino
anche se è fatto
di sole pietre.


Non ho paura della morte
ma ho paura dell’amore.


Il principio attivo
di ogni creatura umana
è la solitudine.


Vorrei morire come donna
ma non rinascerei come uomo.


Sei una luce così intensa
che sei diventata ombra.


Quando la vita
è troppo breve
vuol dire
che è cominciato
il destino.


L’età
è sempre
nuda.


Non sono bella,
sono soltanto erotica.


Se le donne sono frivole
è perché sono intelligenti a oltranza.


Il camaleonte conosce
solo il prezzo del suo piacere.


Il sego non è altro
che la pretesa del sublime.


Il poeta non dorme mai
ma in compenso muore spesso.



Se il poeta capisse ciò che scrive
sarebbe un perdigiorno.


Non esiste
né un principio
né una verità
l’unica cosa che può fare l’uomo
è di sopravvivere all’universo.


Ci sono notti
che non
accadono mai.


La nudità mi
rinfresca l’anima.


Vedo poco
per il troppo pianto.


Nessuno ha mai
capito il mistero
perché il mistero
non è mai esistito.


Alda Merini
è stanca di ripetere
che è pazza.


Quando il poeta piange
comincia la fine del mondo.


La semplicità
è mettersi nudi
davanti agli altri.


Sono sempre rimasta fedele
alla mia meraviglia:
mi meraviglio
di un peccato impunito
e della grazia inattesa.


Vendo tutti
i miei libri
per fame.


La morte
è un grande giocattolo
di Dio.


Se Dio mi assolve
lo fa sempre
per insufficienza
di prove.


Durante le estasi
ci si desnuda
per vedere l’assoluto.


I poeti sanno
quando devono
smettere di scrivere.


Alda Merini (1931-2009) Una de las poetas italianas más importantes del siglo XX. Comenzó su carrera literaria a los 16 años. Su obra le mereció diversas distinciones, entre las que destacan el Premio Viareggio y el nombramiento como Comendadora de la Orden al Mérito de la República Italiana.

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